Las bombas peristálticas se usan en laboratorio para medir, transferir y dispensar líquidos. Esta guía explica cómo funcionan, qué factores cambian el caudal, cómo elegir el tubo y en qué casos conviene una bomba peristáltica dispensadora.
Cómo funciona una bomba peristáltica
La bomba peristáltica, también llamada bomba de rodillos, es una bomba de desplazamiento positivo. Un motor mueve rodillos que comprimen el tubo. Al comprimirlo se genera vacío y el líquido es aspirado; al girar los rodillos, el líquido avanza y sale por el otro extremo. El ajuste entre el tubo y los rodillos evita el reflujo y el sifonamiento cuando la bomba se detiene.
El líquido sólo toca el interior del tubo y nunca el mecanismo de la bomba. Esto reduce el riesgo de contaminación cruzada y simplifica la esterilización. Por eso se usa en laboratorios médicos, farmacéuticos, de biología celular y de microbiología, donde importan la esterilidad, el control preciso y la prevención de contaminación cruzada.
Características que destaca Rocker
- Dosificación precisa y cuantitativa: se controla el caudal y se puede programar el volumen entregado.
- Caudal regulable: se ajusta a distintas condiciones de trabajo.
- Funcionamiento en seco: la bomba puede operar sin líquido.
- Autocebante: aspira el líquido sin dispositivos de cebado adicionales.
- Cabezales intercambiables: se cambia el cabezal para usar otros tipos y tamaños de tubo.
- Amplia compatibilidad de fluidos: líquidos corrosivos, abrasivos, viscosos y sensibles al cizalle, siempre que el tubo sea compatible.
- Mantenimiento simple: el tubo es fácil de reemplazar y limpiar.
- Operación reversible: el cabezal gira en ambos sentidos y permite flujo bidireccional.
Factores que cambian el caudal
- Velocidad: a mayor velocidad, mayor caudal.
- Viscosidad: a menor viscosidad, mayor caudal.
- Número de rodillos: menos rodillos aumentan el caudal; más rodillos reducen la pulsación y estabilizan el flujo.
- Diámetro interno del tubo: un diámetro mayor aumenta el caudal, pero reduce la exactitud de dosificación.
Cómo elegir el tubo
El tubo es la única pieza en contacto con el fluido, por lo que su material es decisivo. Los materiales habituales son PVC, caucho de silicona, fluoroelastómeros (por ejemplo, FKM y FFKM), elastómeros termoplásticos (TPE, por ejemplo, PharMed) y vulcanizados termoplásticos (TPV). Revise cuatro puntos:
- Compatibilidad química: elija el material según las propiedades químicas del fluido.
- Diámetro interno: el caudal es proporcional al diámetro interno e inversamente proporcional a la exactitud de dispensación. Para líquidos más viscosos se recomienda un diámetro interno mayor.
- Diámetro externo (espesor): determina el ajuste entre el tubo y los rodillos. Si es demasiado delgado, la bomba no funciona bien; si es demasiado grueso, el tubo se desgasta en exceso y se acorta la vida útil de la bomba. Use el diámetro que recomienda el fabricante de la bomba.
- Dureza: afecta la carga y la vida útil de la bomba. El tubo debe resistir la contrapresión del fluido.
Si necesita dispensar líquidos estériles o de alta pureza, prefiera un tubo que resista el autoclavado. Este tipo de material sirve para soluciones estériles, desinfectantes, medios de cultivo y soluciones tampón en microbiología, y para infusión y diálisis en el ámbito médico.
Mantenimiento
Las bombas peristálticas no tienen válvulas ni sellos; la única pieza de mantenimiento es el tubo. Después del uso, se abre el cabezal, se retira el tubo y se limpia. Reemplace el tubo con la frecuencia que indica el fabricante: la compresión y la fricción continuas lo envejecen, lo deforman y le hacen perder elasticidad.
Aplicaciones
- Laboratorios de microbiología: medios de cultivo, soluciones tampón, diluyentes y soluciones estériles.
- Medicina y biotecnología: infusión, diálisis, circulación extracorpórea y análisis de líquidos de alta pureza.
- Industria farmacéutica y de alimentos: control del flujo de fármacos, bebidas e ingredientes.
- Alimentos fermentados: adición de cultivos iniciadores a ritmo constante.
- Ingeniería química y ambiental: transporte de líquidos corrosivos y tratamiento de aguas residuales.
- Reactivos de laboratorio: dispensación de reactivos y soluciones tampón.
- Usos industriales: tinta en impresión y colorantes en textiles.
- Acuarios: operación de reactores de calcio.
Entre los fluidos adecuados, Rocker destaca los sensibles al cizalle, como proteínas o suspensiones celulares, porque el bombeo suave reduce el esfuerzo de cizalle; los químicos corrosivos, con un tubo resistente; y los líquidos de alta viscosidad, como aceites o jarabes en análisis de alimentos.
Cuándo usar una bomba peristáltica dispensadora
Para dispensar volúmenes repetidos, como el llenado de medios de cultivo o soluciones tampón, Rocker recomienda una bomba peristáltica dispensadora con control digital y dispensador de mano, como Buller 600 – DSP. Los factores clave son el caudal y la exactitud de dispensación.
Según la fuente:
- Buller 600 y Buller 600 – DSP tienen un modo de dispensación microbiológica incorporado, orientado a microbiología de agua y de alimentos y a tareas de preparación como el ensayo de E. coli.
- Buller 600 – DSP incluye un dispensador de mano de diseño ergonómico.
- Según las fichas Rocker de ambos modelos, Buller 600 y Buller 600 – DSP tienen una función de succión inversa para reducir errores de dispensación.
- En Buller 600 – DSP, los modos programables permiten fijar volumen de dispensación, caudal, número de ciclos e intervalo, para llenar viales o botellas de forma automática y repetible.
Compruebe en la ficha y el manual de cada modelo el tubo, los volúmenes y el procedimiento de calibración que corresponden a su aplicación.
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Consulte la configuración y variante en cada ficha antes de seleccionar el equipo.