Un radar de penetración de suelos cambió para siempre el paisaje de la costa de Connecticut. Caracterizado por sus ranchos de caballos, árboles frondosos y extensiones de hierba verde, el arqueólogo Larrys Conyers pudo dar una imagen totalmente distinta unos cuantos metros bajo tierra.

Junto a dos de sus estudiantes, el también profesor de la Universidad de Denver emprendió una expedición hacia las   profundidades de un rancho de Connecticut al presumir que se había erguido una granja a principios del siglo XVII.

Para esta labor utilizaron un radar de penetración de suelos, conocido también como GPR (Ground Penetrating Radar), siendo clave para el increíble hallazgo que lograron dar.

El estudio realizado encontró nuevas pruebas importantes sobre la convivencia entre los nativos de esas tierras y sus colonizadores, considerando un momento clave para el encargado del Departamento de Antropología. 

La importancia del radar de penetración de suelos

El uso del radar de penetración de suelo es considerada una herramienta sumamente valiosa para estudios arqueológicos. La importancia radica en que permite minimizar el daño causados por excavación en los restos fósiles, especialmente en áreas inexploradas.

“Era el sitio perfecto para utilizar un radar de penetración de suelo porqué las tierras estaban intactas”, afirmó el especialista reconocido por sus innumerables estudios y hallazgos. 

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El hallazgo en Connecticut 

Parte del hallazgo realizado por Conyers y su equipos está constituido por artefactos intactos lo que sorprendió a los investigadores ya que algunos de estos utensilios son bastantes frágiles para resistir durante tantos años.

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Las investigaciones en estas tierras continúan dado a que han dado nuevas interrogantes a sus participantes. El equipo está sumamente enfocado en conocer mucho más sobre el tiempo pasado y los orígenes de este lugar tan especial.